Wednesday, December 11, 2019

La caída de una perra




Esta joyita, la monja católica Kumiko Kosaka, era la principal facilitadora para que los sacerdotes Corradi y Corbacho violaran niños sordos en Argentina. Está detenida y espera juicio por sus crímenes. Ya Corradi y Corbacho fueron sentenciados a más de 40 años de prisión por abusar sexualmente y violar durante más de una década a decenas de niños sordos cuyas familias, católicos devotos, entregaron al instituto para su educación y cuidado. El papa Fracisco sabía de esto según evidencias obtenidas tras la investigación exhaustiva del Washington Post. Tal como Ratzinger y “san” Juan Pablo II supieron por ejemplo del caso del Padre Geoghan en Boston que abusó sexualmente de CIENTOS de niños en los noventa. Los tres papas hicieron algo al respecto: ocultar los hechos y proteger a estos criminales. Cada vez que publico uno de estos horrores, me atacan algunos pidiendo que respete a la Iglesia, que recoja mis palabras, que respete. También me dicen que “eso pasa en todas partes”, que no generalice, que hay actores pederastas. En fin, repito, no cuestiono la fe de nadie, cada quien tiene el derecho de creer en lo que quiera, pero vamos a lo que hay. Toda institución, sea cual sea, que ampare y proteja pederastas ES CRIMINAL. Es decir, la iglesia Católica es una institución criminal. Todo el que proteja y ampare pederastas ES UN CRIMINAL, es decir, Francisco, Ratzinger y “san” Juan Pablo II son criminales. De nuevo, no cuestiono las creencias de nadie, pero sí les pregunto, ¿cómo pueden creer en una institución criminal? ¿Cómo defienden a sus líderes religiosos si son una mafia de criminales abominables? ¿Se sienten seguros de entregar a sus hijos a las mojas y curas de sus colegios que pertenecen y responden a esta institución criminal? ¿Pueden mirar a los ojos a estos cientos de miles de niños dañados irreparablemente y decir que son católicos? ¿No les da ni un poquito de vergüenza? Por mi parte, todos los abusados por estos criminales encontrarán en mí a un aliado. Celebro con ustedes la caída de esta infame perra, la moja Kumico Kosaka y sus jefecitos, y brindo por la próxima caída de la otra perra monumental, la institución que los ha amparado y protegido durante décadas. Salud.