Thursday, January 8, 2015

Mi Despertar de Primavera


En los 70 cursé la primaria en un colegio de gran nivel académico. El señor y la señora Dutton, ingleses de la vieja escuela, eran sus directores. Creo que fue en primer grado cuando a mi amiga Carolina, por lo que supongo fue una nota desafortunada en un examen rutinario, la sentaron en un taburete alto en la clase de matemáticas y le pusieron un sombrero cónico con la palabra “Dunce” (Burra). A los 7 años uno no tiene herramientas para refutar la sentencia de una figura de autoridad como el “Sir” (así nos obligaban a llamar al señor Dutton), pero un sombrero cónico con la palabra BURRA en la cabeza de mi amiga Carolina, fuera la que fuera su nota en el examen de matemáticas, sabía yo, no estaba bien. Con los años de observación entendí que la autoridad, cuando no tiene la razón de su lado, recurre siempre a la violencia en sus infinitas formas. Los Dutton practicaban sistemáticamente la humillación, la tortura psicológica y las agresiones físicas para aterrorizarnos y con eso desintegrar toda posibilidad de pensamiento crítico que pudiera poner en peligro el sistema. Si no hacías la tarea, por ejemplo, debías formarte en fila frente al resto de la clase y esperar que el “Sir” visitara el salón con el “Big Stick” (un bastón de bambú que recuerdo más alto que yo). Los condenados debían voluntariamente extender sus brazos y exponer sus nudillos al golpe seco del Big Stick, cosa que siempre venía acompañada de uno que otro llanto, algo de sangre y una frase aleccionadora que implicaba que “todo se hacía por tu bien”, y todo esto frente al resto de la clase que recibía la “lección de vida”. Pero, por favor, no son mis traumas infantiles los relevantes, que nunca he tenido yo madera de víctima. Lo escalofriante hoy, en el siglo 21 y ya lejos de ese par de monstruos, es darme cuenta de que no es mucho lo que han cambiado las cosas. El “Sir” es ahora el comité del colegio que te mira con condescendencia porque tu hijo “no se adapta”. La infernal señora Dutton es la psicóloga con cara de buena persona y notable sobrepeso que actúa a la perfección su interés por el bienestar de tu hijo. Y el Big Stick es una píldora de una potente droga psicotrópica altamente adictiva que no le deja a tu hijo los nudillos en carne viva pero sí el cerebro.
Me produce horror pensar que volver a mi hijo “promedio” es la meta de la escuela. Es indignante ver que para la autoridad sigue siendo un objetivo primordial “estandarizarnos”, etiquetarnos, diagnosticarnos, medicarnos, tenernos bajo control. Y me disculpan que me ponga en primera persona pero aquí me siento un adolescente más, y la buena psicóloga del colegio diría que tengo “problemas con la autoridad”. Pues sí, los tengo. Tengo todas las etiquetas que quieran ponerme, y como diría Morritz en la obra: “soy el defecto del mundo, soy tu error...”. Prefiero mil veces eso que ser un individuo promedio. Eso es lo que hay y es a lo que estoy entrenado a sobrevivir. De hecho, en plena crisis de la edad madura, he decidido que mis amigos, e incluso mi familia, deben ser exclusivamente eso: sobrevivientes, “dañados”, como diría Juliette Binoche en la película “Damage” de Louis Malle, “Gente peligrosa, porque sabe que puede sobrevivir”. No es lo mejor, pero es lo que hay, y no hay tiempo ni paciencia ya para evasiones edulcoradas.
Lamento profundamente que la pareja Dutton esté hoy bajo tierra. Me hubiera gustado que vieran esta obra. Dedicárselas y mirarlos hoy a la cara y, ahora sí con herramientas concretas y frente a todos ustedes, responsabilizarlos de sus prácticas criminales. Supongo que queda el consuelo de pensar que si Dios existe los tendrá en el lugar que merecen estar, lástima que sea yo un hombre de poca fe.
No digo que no haya buenos maestros, los hay y los he tenido, y son para mí referente constante. Ahora bien, la autoridad y sus prácticas criminales, los maestros de bajo coeficiente intelectual que intentan “estandarizar” a nuestros hijos, los psicólogos que irresponsablemente los diagnostican con síndromes inventados, los psiquiatras que los drogan con psicotrópicos peligrosos y la industria farmacéutica que se lucra muy bien de todo lo anterior, tienen que saber que a la corta o a la larga pero certeramente esos niños y adolescentes van a regresar como hombres y mujeres capaces a pasarles una factura que no van a tener como pagar.
Esto es DESPERTAR DE PRIMAVERA, el musical.



http://www.ticketmundo.com/Evento/mimi-lazo-presenta.-despertar-de-primavera/2549

Friday, April 11, 2014

Ovación en Bogotá para la Bette Davis de Venezuela





La obra "Todo sobre Bette" fue interpretada por Luis Fernández en la XIV Edición del Festival Iberoamericano de Bogotá

Laura Peralta

Reapareció la gran diva del cine Bette Davis, y en grande. Lo hizo en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá 2014 en la piel del actor venezolano Luis Fernández, quien además dirigió la obra “Todo sobre Bette”, a cargo de la compañía Mimí Lazo Producciones.

La intensa vida de la actriz fue recorrida con las desgarradoras interpretaciones de Fernández, logrando despertar grandes emociones en el público bogotano que se dio cita en el Teatro Alzate Avendaño.


 Luis Fernández recibe ovación de pie por su interpretación de Bette Davis en Bogotá.

Noventa minutos no fueron suficientes en la vida de Davis para construir su fascinante historia y romper paradigmas, pero sí lo fueron para Fernández explorar –lejos de la imitación clásica de un travesti– los triunfos profesionales de la actriz y sus fracasos personales, involucrando al espectador en un diálogo hilarante y a la vez incómodo, con el tono despiadado y malvado que caracterizaba a la diva del cine, pero mostrando siempre su humanidad, su avidez por ser amada y su búsqueda constante de la elusiva perfección.

El actor venezolano interpretó con maestría a una mujer que hizo de sí misma un personaje temible, sin escrúpulos, pero al mismo tiempo atractivo, y la cual también supo reírse de sí misma hasta convertirse en una de las actrices más valoradas de Hollywood.




Es la 4ta edición consecutiva en la que Mimi Lazo Producciones logra colocar su espectáculo entre
las 8 obras imprescindibles y de las más aclamadas del FITBogotá

“Todo sobre Bette” se ganó una gran ovación del público. La obra demostró, además, la impecable producción de la venezolana Mimí Lazo, cuyo trabajo por cuarta vez consecutiva se convierte en uno de los más aclamados en el Festival Iberoamericano de Bogotá.

La pieza teatral “Todo Sobre Bette” pretende seguir cautivando a otros públicos. Incluso, ya está confirmada su participación en el Festival Internacional de Teatro de Santo Domingo 2014, a realizarse del 17 al 27 de julio. 

Saturday, April 5, 2014

Luis Fernández protagoniza la película "TAMARA"


Paula Ortíz | ÚN.- Mientras Luis Fernández caminaba en tacones y con ropa femenina por el Abasto Bicentenario, la gente lo miraba desconcertada. Ese día, el automercado se convirtió en el set de grabación de Tamara (título provisional), la nueva película de la cineasta Elia Schneider (Huelepega, 2000; Punto y raya, 2004), inspirada en la vida de Tamara Adrián, abogada y activista por los derechos Glbt y transgénero venezolana.

¿Cuál ha sido el mayor reto actoral a la hora de interpretar a Tamara?
Conozco a Tamara hace mucho tiempo y la admiro mucho. No es fácil interpretar a una persona que existe, pero cuando además la conoces y es amiga tuya, es mucho peor. De todas formas, hemos creado una ficción basada en su historia, no la estoy imitando. Estoy creando mi propia mujer transexual.

Luis Fernandez en varias escenas de la película "Tamara" hace lo que pocos actores se atreven a hacer frente a una cámara.


La película está rodada en un estilo "documental" que requiere que los actores estén expuestos de la manera más real posible. La directora Elia Schneider, que se caracteriza por exigir "realidad" al máximo en las interpretaciones y situaciones que filma, tiene en sus manos sin duda la más controversial, y probablemente la mejor de sus películas.


¿Qué dijo ella cuando supo que tú la interpretarías?
Tamara es muy reservada y yo creo que le gusta la idea. En todo caso, tendrías que preguntarle a ella qué piensa de mí como actor (risas). Fuimos a comer varias veces, también con Prakriti (Maduro), que interpreta a su esposa, y nos contaron un poco la historia de esta transformación tan compleja a tantos niveles.

¿Crees que la película causará polémica por tratarse del cambio de género?
Creo que estamos preparados. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aferrados a unos valores tradicionales de 1953, que son los de nuestros padres y abuelos? Esos valores hay que revisarlos porque son los principales enemigos de la evolución. Tenemos que crear nuevos valores que estén basados en el respeto, la dignidad, el trabajo, la honestidad, la ética. Eso no tiene nada que ver con la identidad sexual, con la orientación sexual de nadie. 


Leer más en: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/chevere/espectaculos/luis-fernandez-sera-tamara-adrian-en-una-pelicula.aspx#ixzz2y1RrruxG

Tuesday, March 11, 2014

A very naughty CHICAGO reaches for the gun in Caracas


Latin America | Theater
A very naughty CHICAGO reaches for the gun in Caracas
By Jack Trenton

The Venezuelan production of Chicago, the musical, a daring and original approach to Fosse’s classic by actor-director Luis Fernandez, is as naughty and politically incorrect as it gets, bringing this musical icon to a new, and very “Latin”, life.
A solid, and gorgeous, cast led by a Marilyn-like Velma (Nathalia Martinez), a saucy Roxie (Judy Buendía) and a hunky Billy (Fernandez), seduces audiences that respond in standing ovations at the Rios Reyna Hall of the Teresa Carreno Theater in Caracas.
A city plagued by gun violence seems the perfect setting for this play about criminals turned celebrities by a corrupted society obsessed with blood, sex and violence. Pages torn off the gritty reality of this South American city, would seem.
An impressive set turns to reveal one of the orchestras of the famous Venezuelan “System” composed by 25 exciting young musicians that make Broadway’s band seem old and boring.
The very naughty Venezuelan Razzle-Dazzle led by actor-director Luis Fernandez as Billy Flynn

The play is fast and furious, like the country itself, and never stops to take a breath. It can be overwhelming to some viewers used to the pace of traditional musicals, but not to the Venezuelan crowd, trained by oversexed shows and frantic political drama on a daily basis.
It could be better technically speaking, but for us, used to be bored to death by technically superb productions with no life, the chaos, naked ladies and naughty one-liners of this production, turn the Venezuelan Chicago into a breath of life very much appreciated.
A fabulous, clever and witty discovery in the midst of a nation bounded to keep calling the attention of the planet, for good or bad. A country that resembles Roxie Hart more than it probably would like to.

Thursday, January 3, 2013

Lo que yo creo


Hace unos meses te invité a que redactaras tu propio credo personal, no para que nadie lo rece en público ni porque nuestras creencias sean realmente importantes para otros, sino como simple ejercicio terapéutico para conocerse mejor uno mismo. Qué mejor que empezar el 2013 actualizando lo que creemos para que el año no nos agarre fuera de base. Aquí voy yo...
Yo creo que nuestra especie no es una a la que nos tengamos que sentir particularmente orgullosos de pertenecer, de hecho, creo que si pudiéramos observar el planeta desde afuera, la especie humana nos parecería un cáncer. Creo que si esta evidencia incuestionable te ofende, vives en cómoda negación, y que eso no es ni malo ni bueno, pero tampoco conduce a ninguna parte. 
Creo que si el Diablo existe, tiene cara de buena persona y anda por ahí repartiendo bendiciones y nombrando a Dios cada dos minutos.
Creo que los que mandan luz y amor a toda hora bastante inmersos en la oscuridad, creo que la autoayuda exprés y los rezos frívolos no ayuda nadita de nada, y que los milagros se vinculan más al trabajo y a la acción concreta que a una esperaza pasiva.
Creo que hablamos más de lo que hacemos porque lo que podemos hacer es siempre poco.
Creo que existen las buenas personas, pero creo que son la excepción de la regla. Creo que los buenos no andan publicitando sus buenas acciones, sino ejerciendo comprometidos su vocación, que no es poco, aunque pocos sean ellos.
Creo que tendríamos que estudiar menos de niños y estudiar más de grandes, y que las tareas para la casa sólo sirven para sabotearnos el tiempo de calidad con nuestros hijos.
Creo que en lugar de obligarnos a memorizar las inservibles tablas de multiplicar en el colegio, deberíamos aprendernos los 30 derechos humanos, para por lo menos tener claro cuándo nos los están violando.
Creo que los niños, sobre todo los que “sufren” de déficit de atención, vienen perfectos y sin problemas, y creo que los problemas los tenemos nosotros y la patética educación tradicional que no tiene idea de cómo educar ciudadanos y formar pensamiento crítico.
Creo que John Lennon y Madonna son mejores y más eficaces líderes espirituales que la mayoría de los jefes religiosos. Y creo fervientemente que con la misma vara que miden éstos desde sus púlpitos, van a ser medidos ellos tarde o temprano.
Creo que preferimos ir por la vida con misterio para no tener que enfrentar las respuestas incómodas.
Y creo, sobre todo, que la vida debería ser como es la vida luego de un par de vodkas.
Creo que nada de esto que creo hoy va a ser lo mismo mañana, y creo que eso es justamente lo mejor de todo mi credo.
¿En qué crees tú?

Wednesday, October 17, 2012

Gente de etiqueta


Uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo, el gran Deepak Chopra, comenta que los seres humanos respondemos al estímulo exterior de acuerdo a varios niveles de conciencia. El más primitivo, el nivel de respuesta del hombre de Neandertal, es el del “ataque y huída”. Etiquetar al otro para saber si pertenece a nuestra tribu o si es de la tribu contraria, es de lo más bajo que podemos hacer como especie, y sin embargo, si miramos alrededor, es lo que hacemos a diario.
La polarización que vivimos es la materialización contemporánea de la clase de respuesta del hombre tribal, y pareciera que para vivir en el mundo hoy de manera “aceptable” debemos “tomar bandos” y practicar, como nuestros antepasados prehistóricos, el peligroso juego de la etiqueta superficial, catalogar así a nuestros semejantes como propios o enemigos y bajo esta premisa aceptarlos o atacarlos.
El juego de la etiqueta consiste pues en suponer. Especular si el vecino nos odia, si la compañera de trabajo nos envidia, si la amiga oculta un plan, si aquella actriz es drogadicta, si éste otro es gay. Suponer y especular. Necesitamos además, para sostener la etiqueta, crearnos una teoría de conspiración y sustentarla en el tiempo con cualquier artilugio que la valide y la vuelva una verdad en la tribu entera, y para ello nada mejor que el rumor y el chisme.
Pero no podemos jugar el juego a estas alturas del partido sin tener claro algo importante: suponer cosas (y afirmarlas) sin tener evidencias, si bien nos hace la vida de lo más entretenida y hasta puede que nos provoque la ilusión de tener un propósito y ser “activistas” del bien, realmente nos acerca peligrosamente a la estupidez, al dogmatismo y a la ignorancia.
El juego de la etiqueta superficial que practicamos perniciosamente a diario en nuestra sociedad es el mismo juego que terminó por colocarle la estrella de David en la solapa a los judíos en la Segunda Guerra; es el juego responsable de que “parametraran” a los homosexuales en la Cuba revolucionaria, o el que colocó a cientos de brillantes intelectuales norteamericanos en la lista negra durante el macartismo. Es el mismo juego que condujo a brujas y herejes a la hoguera. Es, hay que saberlo y recordarlo, un juego perverso que siempre termina mal.
Entiendo que nosotros los humanos no nos caracterizamos por ser particularmente buenos ni estamos inclinados a la evolución, pues es evidente que salvo por la tecnología y la moda, poco es lo que hemos avanzado. Pero no podemos olvidarnos de nuestra propia historia para no seguir cometiendo los mismos errores inconscientemente.
Recordar que el jueguito de la etiqueta nos ha conducido al crimen, la guerra y el genocidio, no cae nada mal. Sobre todo, es bueno traerlo a colación con frecuencia por estos días, no digo que para que usted deje de etiquetar, pero para que por lo menos lo haga con la conciencia de lo que su participación en el juego va a producir (y producirle) en breve.
Yo le propongo cambiar de juego. La invito a que antes de juzgar al otro suponiendo, se mire usted de cerca al espejo (que mire que evidencias sobre “su caso” le sobran) y se etiquete con conocimiento de causa.
Y si le provoca salir a cazar brujas, sepa que a la corta o a la larga (y hay sobradas evidencias de esto) va a terminar usted también en la hoguera.

Wednesday, August 8, 2012

¡Analízate tú!


La moda de enviar a nuestros hijos a evaluaciones con psicólogas, debo confesarlo, me irrita sobremanera. No tengo nada en contra de estas muchachas tan dedicadas que han estudiado la carrera y ejercen su oficio enarbolando la bandera del “bienestar” de nuestros hijos, pero confieso que todo este proceso, sobre todo cuando culmina en una receta de Ritalín para drogar a los pequeños, me parece terrible y a veces hasta criminal.
Comprendo que cualquier psicólogo diagnostique que tengo “problemas” y que mi hostilidad refleja una serie de traumas, y es bastante probable que tengan razón, pues nunca he desestimado yo mis disfunciones particulares ya que las considero un excelente motor de mis acciones más creativas y exitosas. Pero diferencias aparte, vale la pena saltarnos la tendencia y analizar realmente los procesos a los que sometemos a nuestros hijos con el fin de “ayudarlos”.
Si bien entiendo que deben usarse evaluaciones estándar para elaborar estadísticas y promedios que permitan catalogar el progreso académico de los estudiantes, no hay nada que desee yo menos para mi hijo que volverlo un alumno promedio. A mi esposa y a mí, si algo nos caracteriza, es que utilizamos la estadística para romperla cada vez que podemos y nos enorgullece particularmente no ser individuos estándar. A Mimi, por ejemplo, que repitió tres veces cuarto grado, la hubieran diagnosticado a los 9 con Déficit de Atención con Hiperactividad y la hubieran medicado sin duda. Eso la hubiera convertido en una funcionaria promedio, pero por fortuna no estaba de moda el Ritalín entonces y pudo convertirse en la mujer que marca pautas y rompe paradigmas y muestra un camino al resto de la mujeres del país. Yo en cambio, me gradué con honores de arquitecto y nunca me sirvió eso para otra cosa que sentir a los 40 que desperdicié valiosísimos años de mi vida intentando alcanzar una estúpida e inocua excelencia académica.
Vivimos en un mundo que etiqueta y clasifica conductas y discrimina todo aquello que no se ajusta a la norma o a lo conocido, pero una vez que se acostumbra uno a ser el blanco de la crítica o el protagonista del qué dirán, podemos ver con claridad que la felicidad, la realización, el éxito a gran escala y el ejercicio asertivo del liderazgo no es característica del hombre promedio. Ser feliz no es normal, como tampoco lo es sentirse realizado o ejercer plenamente nuestra vocación. Esto no es lo que hace la mayoría. De manera que la invito a no sentirse angustiada cada vez que la llamen del colegio de su hijo y le digan que el pequeño no está dentro del promedio de la clase. Mientras el comité de profesionales encargadas de la “estandarización” de su muchacho le recomiende tratamientos y terapias o una píldora que drogue al niño para no tener ellas que hacer su trabajo, le recomiendo que piense que lo que le dicen con cara de preocupación es un gran cumplido. Si su hijo no está dentro del promedio, créame que estadísticamente (para hablar el mismo idioma que ellas) el niño tiene muchas, pero muchas más probabilidades de ser feliz que el resto de sus compañeritos. Tal vez no resulte sencillo salvar las diferencias, pero será esa dificultad justamente la que lo impulse a él, y a los seguidores que sin duda tendrá en el futuro (y que probablemente incluyan a muchos de sus compañeros de clase), por el sendero menos transitado, el de la verdadera autorealización.
Y a las estimadas psicólogas infantiles y psicopedagogas, que de tan de moda que están no se dan abasto, mi recomendación especial: pónganse serias y comiencen por analizarse ustedes.


Monday, July 2, 2012

Primero muerta que sencilla


“Un pueblo sencillo y cristiano”, así nos definió Osmel a los venezolanos, alegando que no estamos preparados para ver a una mujer transexual competir por la corona de la belleza nacional. Y yo debo reconocer que respiré profundo para no reaccionar.
La gente sabe muy poco sobre la transexualidad, incluido Osmel, pero todos tienen una opinión al respecto. Eso es común. Pero independientemente de lo que cada quien sepa y piense sobre el tema, fue la definición de Osmel lo que me sacudió.
“Primero muerta que sencilla”, imaginé entonces que le respondería cualquiera de los muy poco cristianos maquilladores del Miss Venezuela a Osmel. Porque en esto, como en casi todo, el doble mensaje es la norma.
No suelo gastar mi tiempo y neuronas analizando concursos de belleza, pues en lo personal prefiero otros ejercicios de frivolidad menos perniciosos, pero me parece que la coyuntura lo amerita. 
Veamos. La vanidad es el pecado por el que el diablo existe, así que tendríamos que comenzar aceptando que el culto nacional por el magno evento de la belleza es en esencia diabólico.
Una vez aclarado este punto, preguntémonos ¿qué se hace en estos concursos? Tomemos, pues, a una caballota veinteañera, coloquémosle una melena postiza, operemos tetas, cejas, culo, nariz, enseñémosle ademanes afectados, es decir, convirtámosla en algo muy parecido a un transfor de la Libertador. Todo esto bajo normativas dictadas por homosexuales homofóbicos que encima discriminan la transexualidad. La cosa es como el colmo de la hipocresía, el doble discurso insertado en un doble discurso y salpicado de lentejuelas para distraer. Todo muy posmoderno, muy venezolano (porque eso sí nos define).
Pero eso no es lo grave, lo realmente peligroso es que sea relevante.
Me pregunté entonces ¿qué tiene de extraordinario? En este marco de valores se vale “ser” a través de rinoplastias y mamoplastias, ¿por qué no vaginoplastias también?
No podemos permitir, por Cristo (a quien cito con toda la mala intención), que nuestra percepción del mundo la dicte un concurso de belleza. El producto de esta empresa manufacturera, es decir, la Miss Venezuela del año, no es en modo alguno representante de la mujer nacional. La venezolana promedio no mide un metro setenta y nueve, no bate melena postiza mientras trabaja y no “da lo mejor de sí” desfilando en traje de baño, así que de acuerdo a estos parámetros de belleza tampoco es la mujer más bella del mundo, dejemos de celebrar la dañina y superficial etiqueta que queda tan pequeña.
La venezolana es madre, profesional, cabeza de familia y motor de un país. Por favor, pongámonos serios y empecemos a valorarla por lo que hace en la vida y no por cómo luce. Hagámosle ese favor a nuestras hijas.
Y en cuanto a Osmel, siempre he admirado sus capacidades como trabajador y empresario exitoso, pero alguien debería decirle que su ejercicio profesional se acerca más al diablo que a Cristo, y que esa sociedad “sencilla y cristiana” a la que se refiere, tampoco lo acepta a él. 

Sunday, May 20, 2012

HIGH [Galería sin censura]

HIGH
una obra de Matthew Lombardo
una producción de Mimi Lazo
dirección Luis Fernández
con
Carlota Sosa [la Hermana Helena]
Christian McGaffney [Andy Randall]
Luis Fernández [el Padre Miguel]

[Fptos: Roland Streuli]






















Diseño de iluminación: José Jiménez
Diseño de escenografía: Luis Fernández

Saturday, May 5, 2012

Lo que yo creo [carta del editor · SexoSentido Mayo]



Leí hace poco una editorial en una revista española en la que su autor recitaba su credo personal. La idea de inventarme uno me sedujo de inmediato y te invito a que hagas un ejercicio exótico de honestidad contigo mism@ y te armes tu propia oración, tu credo. No será orada en masa, y hasta sea tal vez un poco blasfema, pero será la tuya, y eso no es poco.
YO creo que la mujer es, desde luego, superior, y que si hoy no tiene los mismos derechos que el hombre es porque ella así lo prefiere. 
Creo que la mujer decide y el hombre obedece, de Eva en adelante, y creo también que ella gobierna el planeta aunque no quiera el título oficial para no quedarse más sola de lo que ya está. Creo que la fuerza del hombre es una ilusión.
Creo que macho no aguanta dolor, y que es mejor decirle a un hijo que se golpea que “aguante como una hembrita”.
Creo que Hillary Clinton es la cabeza de una nación poderosa, aunque más poderosa que ella es siempre mi mujer.
Creo que eso de la “batalla de los sexos” es un invento para distraernos de lo importante, y que si en efecto hay esa batalla, ya se sabe el resultado antes de pelearla, así que ¿para qué?
Creo que los celos son un fastidio y la pasión una fuerza destructiva que nunca tiene futuro.
Creo que las mujeres se respetan entre sí mucho menos que los hombres.
Creo que el hombre compite para ganar y la mujer compite para destruir a su contrincante.
Creo que una mujer nunca es mujer sólo porque es madre, que hay madres que son pésimas mujeres y mujeres grandiosas que nunca procrearán.
Creo que la modestia y la humildad están sumamente sobrevaloradas, y que la ambición determinada es en realidad la gran virtud.
Creo que todos mentimos, y mucho, y que después de “si te soy sincer@...” siempre viene una mentira.
Creo que si la religión es el opio de los pueblos, las ideologías son el Crystal- Meth, por no hablar del sexo disfrazado de romance. Creo que es tu prerrogativa lanzarte por cualquiera de los tres barrancos, o por los tres si así lo prefieres, pero yo prefiero decirle NO a las drogas.
Creo que el mayor logro del Ché y Marilyn es que erán increíblemente fotogénicos.
Creo en el respeto y no en la tolerancia.
Creo que el sexo nos obsesiona principalmente porque estamos urgidos y no lo asumimos.
Creo que la estupidez es un crimen que debería ser penalizado, que el chisme es un cáncer que hay que erradicar, y que el fanatismo es una imbecilidad para la que no tengo ni tiempo ni paciencia alguna.
Creo que sentimos la urgencia de criticar a los que cometen las mismas faltas que nosotros pero no queremos verlo. Y creo también que los críticos, de cualquier índole, se cambiarían en un instante y sin pensarlo por aquel a quien critican.
Creo que el reguetón es una aberración intolerable, pero ¿quién soy yo para decirlo?
Creo que tenemos que dejar a Dios tranquilo y mirarnos muy de cerca al espejo antes de juzgar. 
Creo que no soy un hombre de fe, pero nadie podrá decir nunca que no soy un creyente.

Tuesday, April 3, 2012

¿Qué haces con tu vida? [SexoSentido, la revista · Abril*]

¿Qué estoy haciendo con mi vida?
Esa fue la pregunta que vino a mi mente de inmediato la noche en que vi en los “Critic’s Choice Awards” a George Clooney presentarle a Sean Penn un premio honorario por su trabajo en Haiti mientras Brad Pitt aplaudía de pie.
Evidentemente cambiaría mi carrera sin pensarlo por la de cualquiera de estos tres extraordinarios actores, cuyos trabajos han modelado un inalcanzable patrón para todos los que compartimos oficio con ellos. Pero más allá de sus logros profesionales, sus logros humanos emergen para darle al planeta (y presentarme a mí esa noche)  una lección difícil de digerir.
Es normal que cada vez que Angelina Jolie aparece en medio de un campo de refugiados, hermosa como pocas, conmovida auténticamente y efectivamente haciendo algo por el mundo, alguna imbécil tenga la urgencia de decir, mientras se retoca las raíces en la peluquería, que la tipa es una robamaridos anoréxica. Cada vez que Sean o Clooney aparecen en Haiti o Darfur en evidente acción para ayudar a un desvalido o detener un genocidio, algún eyaculador precoz tiene la urgencia de decir, mientras campanea un güisqui sobre su prominente panza, que uno es un comunista y el otro un maricón de closet. Y así vamos continuamente, juzgando desde la superficialidad y la estupidez a los que son mejores que nosotros (y más bellos, y más talentosos, y más ricos, y muy superiores en todo el sentido de la palabra).
Ese juicio que parecemos necesitar para poder seguir viviendo inmersos en nuestros fracasos y miserias, suele ser lo suficientemente notorio como para provocar largas charlas que disimulen lo que somos y corran una pesada cortina ante la pregunta necesaria.
¿Qué, pues, estamos haciendo con nuestras vidas?
No me refiero a por quién estamos votando, con quién nos estamos acostando o a quién le estamos rezando, esa, por favor, no es la ruta que me interesa.
Si vemos las vidas de los tres caballeros: un soltero empedernido y gozón, un divorciado atormentado de izquierdas o un guapetón casado y padre de siete, es evidente que no importa ninguna de las tres preocupaciones básicas de los “nadie”, esos que van por la vida en la especulación constante sobre las posturas políticas, preferencias sexuales o creencias religiosas de sus semejantes para clasificarlos y definir si están con ellos o en su contra. Esa necesidad tribal del chismecito y la etiqueta no es relevante en lo absoluto. Uno vota una vez cada cuatro años, fornica (con suerte) una vez a la semana y reza (si es un hombre/mujer de fe) si acaso una vez al día. Ninguna de las anteriores es “lo que somos”,mucho menos “lo que hacemos con nuestra vida”. No somos tampoco lo que decimos ser, que para eso, por favor, basta que le eches un vistazo objetivo a tu vida y a lo que dices que tu vida es.
Nuestras acciones y decisiones, en cambio, sí: somos lo que construimos y dejamos como evidencia, nada más.
¿Qué estamos haciendo entonces realmente con nuestras vidas?
¿Estás satsfech@ con le que dejas construido como legado?
¿No deberíamos estar haciendo algo más? 

Carta del Editor
Sexo Sentido, La Revista
Abril 2012

*más de Sexo Sentido Abril ¡ya en quioscos!

Saturday, March 3, 2012

De visita al REHAB

Este mes tengo en temporada una nueva obra. Se trata de un drama titulado HIGH (ALTO) que Mimi y yo vimos en Broadway y nos animamos a comprar y producir en Venezuela.
Para nosotros, que vivimos tanteando al público y sus deseos, no es fácil dar con buen material, pero en cuanto vimos el trabajo de Kathleen Turner, la protagonista de la pieza en Broadway, y escuchamos el planteamiento del autor, supimos que era algo importante, tal vez no complaciente o no lo que nuestro público espera, pero necesario, sin duda, y apostamos por esto.
La obra gira en torno a las adicciones, al alcohol, a las drogas, al sexo (todos tenemos una, y los que dicen que no son los que están peor) y la fe (o la falta de ella) como ingrediente crucial en todo proceso de rehabilitación. Todo esto, claro está, barnizado con el humor ácido y el sarcasmo necesario para tolerar la vida, que ya de por sí es suficientemente ruda, y apuntalada con profanidad, sexo y violencia, como lo está la vida de todos aunque lo neguemos.
Obsesivo, compulsivo, adictivo como soy, pues, me puse a hacer mis deberes en función de dirigir esta joyita que remueve al más pintao, y me embarqué junto con Mimi, Carlota Sosa, Christian McGaffney y Rafael Romero (valientes de escenario como pocos que conozco) en este viaje que nos pedía, exigía, volar ALTO. Y como nada es casual, sucedió que el proceso nos tocó a fondo, y al menos en mi caso me cambió (como suele suceder en todo trabajo que no nos queda otra alternativa que enfrentar).
Para los que nos hemos entrenado a ver y leer entre líneas, HIGH nos da varias claves importantes que hoy quiero compartir con ustedes.

 Luis Fernández y Christian McGaffney en una escena de HIGH

Tu secreto mejor guardado
Decía “El Talentoso Señor Ripley” que todos tenemos un cuarto en el que guardamos nuestros secretos oscuros y que cerramos con llave... Allá en el fondo, muy bien guardado y enmascarado, probablemente vergonzoso e inconfesable, al menos uno de esos secretos permanecerá escondido durante toda nuestra vida. Ese secreto, que de tanto cubrir con cientos, miles, un millón de cosas y excusas, a veces incluso a nosotros mismos nos parece que ha desaparecido, no sólo siempre está allí, como al asecho, sino que es justamente el gran secreto que define lo que somos. Exponerlo no es casi nunca una opción, pero supongo que enfrentarlo en privado, conocerlo y reconocerlo, aunque sea para devolverlo a su escondite, me parece hoy algo imprescindible para lograr un mínimo de coherencia en nuestra vida.
Tú te preguntarás ¿qué es lo que tu pareja, tu hijo, tu madre puede estar escondiéndote? ¿qué es eso tan grave y vergonzoso? Y yo te responderé, ¿cuál es el tuyo? No porque quiera que me lo digas, sino porque tú deberías saberlo.
Luego vuelve a guardarlo. Un mundo en el que todos fuéramos con nuestros secretos expuestos sería un mundo de locos intolerable.
Así que cada vez que te encuentres en la tentación de decir que entre tu amado y tú no hay secretos, desiste de mentir y mentirte con algo que es un imposible, aunque soñemos con que alguien dé con la llave y abra la puerta y vea lo que somos realmente y aún así, por encima de todo eso, nos ame.

Carlota Sosa como la Hermana Helena y Christian McGaffney como Andy en HIGH

A veces gana la conciencia, a veces gana el sobreviviente
El auge de la autoayuda, los mil y un caminos espirituales de nuestro tiempo tan perdido y pagano, el sinfín de fórmulas y recetas ofrecidas por los autores de best-sellers, nos han venido mostrando diversas definiciones de eso que llaman “la conciencia”. Y es probable que gracias a esta influencia de vez en cuando actuemos de forma “conciente” o al menos nos demos cuenta de cuando estamos en falta. Sin embargo, la vida no es sólo eso. Siempre hay un balance entre la verdad y la mentira. Muchas veces una verdad será reprimida y con miras a la supervivencia se dirá una mentira. “Todos lo hacemos, y todos lo negamos y todos nos juzgamos los unos a los otros por hacer exactamente lo mismo”, dicen en HIGH. Y es cierto. Bueno sería entenderlo para no perder tanto tiempo valioso apuntando a terceros por algo que de inmediato hacemos nosotros.
Aceptar que NO somos buenos, al menos no tanto como queremos pensar que somos y ciertamente mucho menos de lo que le hacemos creer a los demás, me parece hoy un paso importante en el camino.

El Padre Miguel y la hermana Helena discuten sobre el futuro de Andy

Alcanzar la sobriedad
La sobriedad normalmente la entendemos en relación al alcohol y parecería algo sencillo, incluso obvio para los que no toman, pero si la extendemos a todo lo demás, si la comprendemos como sinónimo de cero chisme, impecabilidad en la palabra, erradicación de malos hábitos, en fin, verticalidad ética en nuestra vida diaria, la sobriedad resulta tan necesaria como difícil de conseguir.
Más aún, suponiendo que nuestra conciencia logra poner cierto orden y logramos desarrollar la voluntad necesaria para alcanzarla con mucho esfuerzo, una vez lograda veremos que alcanzar la sobriedad es la parte sencilla. Mantenernos sobrios es lo que resulta casi imposible.

El hecho es que ser parte de esta obra, que por cierto tienes que ir a ver en el Teatro Trasnocho esta temporada, me ha clarificado sin tregua varios puntos necesarios en eso que unos llaman rehabilitación y que yo prefiero bautizar como el proceso de convertirnos en la mejor versión posible de nosotros mismos.
Por ahora les confieso que si bien estoy haciendo mis deberes, me perdonarán los místicos del teatro y los “rehabilitados” de rigor, pero no puedo mirarme en este espejo que me pone HIGH al frente sin vodka cerca. No estoy aún tan elevado o no me se engañar a tal punto.




HIGH [ALTO] de Matthew Lombardo se estrenó en Broadway en Marzo de 2011. Mimi Lazo produce esta versión en el Teatro Trasnocho, bajo la dirección de Luis Fernández con Carlota Sosa, Christian McGaffney, Rafael Romero y Luis Fernández.